LA FILOSOFÍA DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO
Extracto libro: Comprendiendo la Ideología de Género.
El ingrediente del poder es solo el elemento básico del pastel amargo de la IG, aún faltan otros dos ingredientes que nos permitirán entender cómo llegamos a donde estamos. ¿Cuáles son esos otros dos ingredientes?
El segundo de los tres ingredientes lo encontraremos con un filósofo y el tercer ingrediente con una filósofa. Con la característica de que ambos eran esposos, él fue Jean Paul Sartre y ella Simon de Beauvoir, esta pareja es sumamente importante en esta historia, demasiado diría yo.
Hay una idea filosófica de Sartre que pudiera parecer abstracta a simple vista pero que realmente tiene una fuerza impresionante.
Una frase sin la cual no se pudiera entender nada de lo que está sucediendo ahora con los nuevos cambios sociales y legislativos, en los que usted y yo estamos implicados. Sartre le da la vuelta a una idea muy querida por la filosofía clásica, la que también es llamada la Escolástica. Esta idea pone su centro en la esencia.
No dejemos de lado que la esencia depende de la existencia. La esencia responde la pregunta ¿Qué eres tú? Y la existencia responde la pregunta: ¿Qué haces tú con lo que eres? En cambio, Sartre dice que es exactamente al revés. No es la esencia la que predetermina la existencia, sino que es la existencia la que predetermina la esencia.
A simple vista este dilema parecería no tener importancia, pero no, lo cierto es que es muy importante y trascendental.
Uno de los lemas fundamentales del existencialismo de Jean Paul Sartre es que la esencia precede a la existencia. ¿Qué significa realmente esto? Significa que tú no eres algo, que tú puedes inventar lo que tú quieres ser.
Que es tu existencia entendida por Sartre como el conjunto de tus decisiones. Es tu esencia la que determina lo que eres. Siguiendo este punto, si la existencia es el hilo de mis decisiones y si eso es lo que determina lo que yo soy, entonces la libertad queda definida como la condición básica de mi propia existencia y por lo tanto de mi propia esencia. Pero mi libertad no tiene ninguna referencia exterior a mí, porque mis decisiones son mías.
Para Sartre somos irremediablemente libres, pero a la vez también somos irremediablemente solitarios. Porque si nadie me puede aconsejar, darme una ruta o influenciarme; quiere decir que yo soy el señor absoluto del terreno de mi existencia, agreguemos a esto el pensamiento ateo de Sartre y su filosofía existencialista. Esto quiere decir que yo soy el emperador supremo de un terreno minúsculo que desaparecerá en cuanto yo muera, esa es la panorámica que presenta Jean Paul Sartre.