UNA VIDA PLENA EN CRISTO, nuestra roca inconmovible.
MINISTERIO CRISTIANO GLORIA Y MARAVILLAS, Flérida Bartolina Mauricio Castillo de Jiménez
UNA VIDA PLENA EN CRISTO. Por: Flérida Mauricio de Jiménez

Estamos llamados a vivir una vida plena aquí en la tierra, reflejando el gozo de Jesucristo que habita en nuestros corazones. Pero esa plenitud no se alcanza en nuestras fuerzas ni en las riquezas pasajeras de este mundo; solo es posible cuando fijamos nuestros ojos en Cristo, autor y consumador de la fe. Hebreos 12:2, y nos involucramos íntimamente con nuestro Dios, sustentador y fuente de vida.

Pidamos cada día un corazón más parecido al de Jesús: un corazón del que broten bondad, ternura, paz y misericordia. Un corazón que ilumine la oscuridad de tantos que viven sumidos en la tristeza y el quebranto, recordándoles que en Cristo hay esperanza y vida nueva. Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros. Ezequiel 36:26.

La vida de un adorador no se reduce únicamente a cargar cruces pesadas o librar guerras espirituales. Sí, habrá pruebas y sufrimientos, pero nuestro llamado también es a dejar huellas de bendición en este breve paso por la tierra. Hemos sido puestos aquí para ser luz en medio de las tinieblas, sal que da sabor, y manos que siembran amor donde abunda la desesperanza.

Miremos a nuestro alrededor con ojos de compasión; extendamos nuestras manos para tocar con bondad y sanar heridas; endulcemos la amargura del quebrantado con palabras de esperanza; vivamos desprendiendo un olor fragante de fe y obediencia, como ofrenda agradable a Dios. Abramos nuestros oídos al clamor de los necesitados y seamos respuesta de amor en un mundo que muere de soledad y dolor.

El secreto de una vida plena es caminar con paso firme, aferrados a nuestra torre de control inconmovible: Jesucristo, la roca fiel que jamás dejará de ser (1 Corintios 10:4). En Él encontramos dirección, fortaleza y victoria, incluso en medio de las tormentas.

Y como lo declara la Palabra: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:20-21

Extracto: libro LOS 5 SENTIDOS DEL ADORADOR.

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