UNA VIDA LIBRE DEL TEMOR

Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará. Isaías 43:2

Si hay una promesa que logre impactar los corazones con más fuerza y poder es esta, que acabamos de leer en Isaías 43:2.

La vida cristiana no está exenta de pruebas, pero sí está asegurada por la fidelidad de un Dios que nunca abandona a los suyos. El Señor camina junto a sus hijos, los libra del mal y los sostiene en medio de la adversidad. Aférrate hoy a esa Palabra de Verdad: no tienes un Dios lejano, ausente o indiferente, sino un Padre amoroso que se compadece de tu dolor, muestra piedad y va en tu rescate.

El salmista lo declaró con firmeza: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo. (Salmo 23:4). La presencia de Dios en nuestra vida no significa ausencia de dificultades, pero sí garantiza victoria en medio de ellas. Con toda seguridad atravesarás inundaciones emocionales, ríos violentos de angustia y llamas ardientes de pruebas espirituales; e incluso, si Cristo aún no ha regresado, caminarás por el valle de la muerte. Sin embargo, en cada estación de la vida, la mano del Señor será tu sostén.

Ser hijos amados de Dios no nos vuelve inmunes al dolor, ni nos esconde del radar del enemigo. Por el contrario, nos convierte en blancos visibles de sus ataques. Pero aquí está la diferencia: mientras el mundo se derrumba en la desesperanza, los hijos de Dios permanecen firmes en la esperanza eterna, confiados en el poder del Altísimo. Nuestro corazón está seguro porque el Rey de los Ejércitos ha prometido caminar a nuestro lado, pelear por nosotros y llevarnos a puerto seguro (Éxodo 14:14).

No camines con miedo, camina con fe. No te detengas ante el fuego de la prueba, sigue adelante porque Cristo es tu escudo. Recuerda que Aquel que abrió el Mar Rojo, que apagó el fuego en el horno de Nabucodonosor y que dio vida a los huesos secos en el valle de Ezequiel, es el mismo que hoy se levanta para defenderte. Como dijo Jesús: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Dios es tu refugio, tu fortaleza y tu esperanza segura. No estás solo. Camina con la certeza de que Su presencia es tu mayor garantía de protección. El Señor de los Ejércitos va contigo, pelea tus batallas y asegura tu victoria.

Tomado del libro de estudio Bíblico FUERTE SOY, disponible en AMAZON y principales librerías de República Dominicana.