NUESTRO CULTO RACIONAL
Extracto del libro: Los 5 Sentidos del Adorador
Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos {como} sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, {que es} vuestro culto racional. Romanos 12:1
En este camino de la fe contamos con la asistencia de un Dios Todopoderoso quien nos sostiene y sostendrá. Sin embargo, presentarnos como ofrenda es nuestro culto racional, es una decisión personal y particular. No tendría sentido que Dios mismo nos tome a nosotros para presentarnos como ofrenda para sí. No, jamás. Es desde nuestro entendimiento, desde nuestro raciocinio, que una vez hemos aceptado a Cristo como nuestro salvador decidimos entregarnos en sacrificio vivo a Dios, aunque eso signifique ser pasados por el fuego.
El tema aquí no es el entregarnos como sacrificio, si has llegado hasta este capítulo del libro es porque muy probablemente ya has tenido un encuentro con Jesús y desees servirle y entregarte a Él. Lo que debe llevarnos a pensar es si nuestro corazón pecador y desviado está en consonancia con nuestro entendimiento. Esto es importante amigo, hermano. Porque al final de la jornada Dios aceptará o no nuestro sacrificio según la intención verdadera de nuestro corazón.
Porque he sabido de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; (…) Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me darán buen olor vuestras asambleas. Y si me ofreciereis holocaustos y vuestros presentes, no los recibiré; ni miraré a los pacíficos de vuestros engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, que no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Amós 5: 12ª, 21-23
Dios no puede ser burlado. El pueblo de Israel fue reprendido por el Señor por la falta de sinceridad en sus sacrificios, eran hipócritas. Pensaban que con grandes ofrendas y posturas piadosas podrían engañar a Dios. Pero en cuanto su ofrenda era encendida y puesta sobre el fuego, el olor era desagradable, hedía. Porque la intención de sus corazones reflejaba pecado, impureza, maldad.
Hoy lo vemos todos los días, importantes celebridades aparecen constantemente en los medios de comunicación realizando grandes obras de benefacción. El público los aplaude, les celebra y les otorga premios, reconocimientos, adulaciones. Pero Dios, ese Dios que ve lo más profundo de nuestros corazones, no es movido con grandes gestos de caridad. A Dios solo lo mueve la intención de un corazón temeroso de Él. Un corazón que no espera aplausos ni admiración humana, un corazón que solo busca obedecer a su Señor.
A veces podría parecer muy difícil y confuso lograr convertirnos en aroma agradable para Dios. No basta con obras, no basta con ofrendas, debemos entregar el corazón. Pero a su vez nuestro corazón es engañoso, podría lograr incluso engañarnos a nosotros mismos, haciéndonos creer que estamos en lo correcto no siendo así.
Quiero agradar a Dios, quiero entregarme como ofrenda agradable, pero ¿Cómo lo hago? ¿Cómo me cuido de mi propio corazón engañoso?
En la palabra de Dios, la Biblia, encontramos todas las respuestas. Recuerda, todas las respuestas. Veremos cuáles consejos nos brinda la palabra para convertirnos en adoradores genuinos, que pasados por fuego desprendamos un aroma que alegre el corazón de nuestro Dios.