LOS DOS FUERTES MOTORES

Las dos grandes fuerzas del corazón humano son el amor y el odio.

Si pones a funcionar el amor y pones a funcionar el odio adquirirás fuerza, tendrás un motor suficientemente poderoso para generar cambio. Si no logras que la gente ame lo que eres o lo que haces, lo que ofreces o vendes, entonces eres irrelevante socialmente.

El amor y el odio son fuertes motores. Y eso es lo que se produjo durante ese siglo XIX en Francia. Una concienciación masiva de la injusticia. De manera que ese estado o clase social desfavorecida tome consciencia de la injusticia que se le está haciendo y desde esa consciencia se dispare amor propio, y odio por lo que nos han hecho. Frases claves como: amor por lo que valemos y odio por lo que nos han hecho.

Es así como surge una nueva forma de cambiar a la sociedad, casi hasta esa época de la revolución francesa los cambios surgían entre los centros de poder. Eran cambios exógenos o pugnas internas dentro de partidos. Pero aquí es distinto, es un cambio diseñado que produce una ola de fuerza, montada a partir del amor y el odio, “tú eres mucho, tú vales mucho; pero mira todo lo que te han hecho. Mira cómo te están tratando”.

A partir de ahí, se produces un tsunami y algunos se montan en esa ola como en el surfing, y de esa forma son catapultados al poder.

La historia muestra que el resultado de esta estrategia fue caótico en la revolución francesa. Luego llega el régimen del directorio, del terror; miles y miles de personas que se convierten en sospechosas comienzan a ser ajusticiadas, principalmente por medio de la guillotina. El fin fue caótico.

Como experimento social resultó brutal y sangriento, pero inauguró un modo de hacer las cosas y hubo gente que aprendió de esa estrategia, y aún hoy utilizan el motor del amor y el odio, se llama el uso inteligente del rencor.