FIRME EN TU PROPÓSITO, fijando la mirada en Jesús.
CONTINUANDO SUS OBRAS
FIRME EN TU PROPÓSITO. Por: Flérida Mauricio de Jiménez

Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en Ti confía” (Isaías 26:3).

¿Sabes lo que significa tener un firme propósito? Es caminar contra la corriente, sostenerse cuando otros se rinden y perseverar aunque parezca que todo está en contra. Es levantarse cuando muchos permanecen caídos, confiar cuando otros temen, permanecer fiel en medio de la traición y amar en un mundo dominado por el odio. El de firme propósito vive no por las circunstancias, sino por la certeza de que Dios lo ha llamado y sostiene.

El que tiene firme propósito no se distrae mirando a los lados, su mirada está fija en lo alto, en el Autor y Consumador de la fe (Hebreos 12:2). Sabe que fue creado con un plan eterno, que su vida tiene sentido, y que nada de lo que hace en el Señor es en vano (1 Corintios 15:58). Por eso no se detiene ante las burlas, críticas o ataques; está demasiado ocupado obedeciendo el llamado que Dios le entregó. Su confianza descansa en la justicia divina: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16:27).

El de firme propósito no corre tras la avaricia, el egoísmo ni la ambición, porque sabe que esas son cadenas que aprisionan el alma. Su corazón está anclado en la visión que viene de Dios, y por eso no se aferra a lo superficial ni a lo vano. Vive con paz interior porque entiende que lo eterno tiene más valor que lo pasajero. Como declaró el apóstol Pablo: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

Un corazón con propósito sabe que cada día es un regalo de gracia y que cada obra de fe cuenta delante de los ojos del Señor. Por eso, aun en medio de pruebas, se mantiene confiado: El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. (Salmo 92:12).

Mensaje directo a tu vida hoy:

  • El de firme propósito no vive de emociones, vive de convicciones.

  • El de firme propósito no se aferra a lo pasajero, se abraza de lo eterno.

  • El de firme propósito no teme a la tormenta, porque confía en el Dios de la paz.

Pidamos al Padre las fuerzas, el ánimo y el valor necesarios para mantenernos firmes en el propósito que Él nos ha asignado. Que cada paso nuestro refleje Su gloria, y que nuestra vida sea testimonio vivo de Su fidelidad.

Tomado del libro de estudio Bíblico FUERTE SOY, disponible en AMAZON y principales librerías de República Dominicana.