SIN EXCUSAS – Dios no usa excusas, sino corazones dispuestos.

Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy. Joel 3:10

SIN EXCUSAS, Dios no usa excusas sino corazones dispuestos. MINISTERIO CRISTIANO GLORIA Y MARAVILLAS, Flérida Bartolina Mauricio Castillo de Jiménez
SIN EXCUSAS. Por: Flérida Mauricio de Jiménez.

Pocas cosas en este mundo son tan poderosas como la voluntad de un ser humano determinado. Hay quienes, con pocos recursos, alcanzan grandes cosas; y hay quienes, aun rodeados de abundancia, no logran nada significativo. La diferencia no está en lo que tienen, sino en la disposición de su corazón.

Dios no busca a los más capacitados, sino a los más disponibles. Busca hombres y mujeres que crean que con Él, lo poco se multiplica y lo débil se fortalece. Como dijo el apóstol Pablo: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13.

En la vida cristiana, no hay espacio para las excusas. El Señor no justificará la negligencia espiritual ni el abandono del propósito. Porque al que mucho se le da, mucho se le demandará. Lucas 12:48. Pero tampoco rechazará al que, con lo poco que tiene, decide avanzar con fe y obediencia.

El joven que desperdició su tiempo, el padre que no ejerció su rol, la madre que se olvidó de su llamado, el pastor que no cuidó su rebaño, el creyente que no compartió su fe… ninguno podrá excusarse delante de Dios. Las razones humanas: falta de tiempo, de dinero o de conocimiento, no son válidas ante el Creador, porque Él mismo provee todo lo necesario para cumplir Su voluntad.

La parábola de los talentos en el libro de Mateo 25:14-30, lo deja claro: a cada uno se le entregó conforme a su capacidad, pero a todos se les pidió responsabilidad y fruto. El Señor no reclamó la cantidad, sino la fidelidad. A los siervos diligentes los llamó “buenos y fieles”, pero al negligente lo reprendió por esconder lo que se le confió.

Así también hoy, Dios te dice: Si no tienes espada, toma tu azadón. Si no tienes lanza, usa tu hoz. En otras palabras: usa lo que tienes, donde estás, y haz lo que puedas con fe y pasión.

Tal vez creas que no tienes lo suficiente, que tus recursos o talentos son escasos. Pero Dios te recuerda: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. 2 Corintios 12:9.

La fortaleza no surge de la abundancia, sino de la dependencia de Dios. No es la espada la que gana la batalla, sino la mano que la empuña. No es la lanza la que vence al enemigo, sino la fe del guerrero que la sostiene.

Por eso, cuando sientas que tus fuerzas te fallan, decláralo con fe: “¡Soy fuerte en Cristo!”  “El poder de Dios opera en mí.” “Nada me detendrá, porque Su Espíritu me sostiene.”

El débil que confía en Dios se convierte en un conquistador. El cansado que ora, se renueva. El que se siente vacío, es llenado por el Espíritu.

Anota para que no lo olvides:

👉 La voluntad humana, cuando está rendida a la voluntad divina, se convierte en un arma poderosa en las manos del Creador. Si hoy te sientes débil, cansado o limitado, no retrocedas. Usa lo que tienes, entrégalo a Dios, y observa cómo Él multiplica tus fuerzas. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Isaías 40:29.

👉 Y cuando la duda intente silenciar tu fe, proclámalo con autoridad espiritual: ¡Fuerte soy!  Porque el Dios Omnipotente está conmigo, me sostiene, me levanta y me lleva de victoria en victoria.

Tomado del libro de estudio Bíblico FUERTE SOY, disponible en AMAZON y principales librerías de República Dominicana.

Síguenos en las redes sociales como: @ministeriogloriaymaravillas