AMOR ETERNO, Su amor fiel no cambia ni se agota.

Jehová me dijo, hace mucho tiempo: Con amor eterno te he amado, por eso te he sacado con misericordia. Jeremías 31:3.
Jeremías fue uno de los profetas más renombrados de Israel. A través de él, Dios anunció un fuerte juicio contra Su pueblo, debido a su desobediencia y desvío espiritual. Israel había caído en idolatría, injusticia y pecado. Sin embargo, en medio del dolor y la disciplina, el pueblo clamó a Dios por misericordia. Y la respuesta divina fue contundente y conmovedora: Con amor eterno te he amado, por eso te he mostrado mi misericordia.
Este mensaje revela una verdad gloriosa acerca del carácter de Dios: Él es fiel. Su amor por Sus hijos no cambia ni depende de nuestras acciones. Nuestros errores, caídas o desobediencia no alteran la esencia del amor de Dios, que es eterno, inmutable y perfecto. Como declara la Escritura: Aunque los montes se aparten y los collados sean removidos, no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dice Jehová que tiene misericordia de ti. Isaías 54:10.
Sin embargo, este amor eterno no significa que podamos vivir en pecado sin consecuencias. Israel, el pueblo amado de Dios, fue duramente castigado: invadido, llevado al exilio y humillado a causa de su rebeldía. Un Padre amoroso no libra a sus hijos de las consecuencias de sus actos; por el contrario, los disciplina para corregirlos y restaurarlos. Porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Hebreos 12:6.
La esperanza para Israel —y también para nosotros hoy— es que la disciplina nunca anula el amor del Padre. Dios castiga por un momento, pero Su amor y misericordia son para siempre. El apóstol Pablo lo confirma: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Efesios 2:4-5.
Mensaje de impacto para tu vida hoy:
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El amor de Dios es eterno: no empieza contigo ni termina en tus errores.
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La corrección de Dios no es abandono, es prueba de que eres Su hijo amado.
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La misericordia del Padre es más fuerte que tu pecado, y Su amor más grande que tus caídas.
Aunque atravieses momentos de disciplina o prueba, nunca estás fuera del alcance del amor eterno de Dios. Él te corrige para restaurarte, y te ama con un amor que jamás se extingue.
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