SANTIDAD, el aroma que agrada a Dios.

Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya recogido de las tierras donde estáis dispersos; y mostraré mi santidad entre vosotros a la vista de las naciones. Ezequiel 20:41

Santidad, el aroma que agrada a Dios. Por: Flérida Mauricio de Jiménez

La santidad es el aroma preferido por Dios, tanto es así que Él mismo está dispuesto a poner Su propia santidad sobre nosotros. Caminar en santidad significa entender que hemos sido escogidos y apartados para el Señor. Por lo tanto, ya no podemos mezclar nuestras vidas con lo impuro de este mundo. Como dice la Escritura: Sed santos, porque yo soy santo. 1 Pedro 1:16.

Si quieres “oler a santidad”, el primer paso es aceptar a Cristo como tu Señor y Salvador. En Él somos justificados y cubiertos por Su justicia, haciéndonos santos delante del Padre. La santidad no nace de nuestras fuerzas humanas, sino que es un regalo de Dios, porque solo en santidad podemos relacionarnos con Él. Recordemos: Dios es luz, y en él no hay ninguna tiniebla. 1 Juan 1:5. Sin santidad no hay comunión con Dios. Hebreos 12:14.

No obstante, más allá de recibir la santidad como un don divino, tenemos una responsabilidad diaria: la santificación. La santidad nos es dada, pero la santificación es un proceso en el que cooperamos con el Espíritu Santo, apartándonos del pecado y eligiendo lo que agrada al Señor. La Biblia nos exhorta: Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 2 Corintios 7:1.

Santificación es una vida práctica: vestirse de ropas limpias de justicia, frecuentar lugares que honren a Dios, cultivar amistades que edifiquen la fe, hablar palabras que transmitan gracia, pensar pensamientos puros. Pablo lo resume así: Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre… en esto pensad. Filipenses 4:8.

Caminar en santidad se nota. Es como quien pasa todo un día en un jardín de claveles: al salir, su aroma lo delata. De la misma forma, quien vive en pecado deja un rastro evidente de corrupción. El aroma de tu vida revelará dónde has estado: en la presencia de Dios o en las sombras del pecado.

El Señor nos ha vestido de blanco, y nuestro deber es mantener intacto ese vestido hasta el día de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:7-8). Pero, qué sucede si fallamos? Aquí brilla la gracia: Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana. Lamentaciones 3:22-23.

La buena noticia es que, aunque manchemos nuestras vestiduras, la sangre de Cristo tiene poder para limpiarnos y hacernos blancos nuevamente.  En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, según las riquezas de su gracia. Efesios 1:7.

Frases de impacto para tu vida:

  • La santidad es un regalo divino, la santificación es nuestra respuesta diaria.

  • El aroma de tu vida revela si has estado en la presencia de Dios.

  • El vestido blanco de santidad solo se mantiene limpio con la sangre de Cristo.

Caminar en santidad no es fácil, pero es el llamado más alto y hermoso que tenemos como hijos de Dios. Vive confiado en que Su gracia te sostiene, Su Espíritu te capacita y Su amor te restaura cada día.

Tomado del libro de estudio Bíblico FUERTE SOY, disponible en AMAZON y principales librerías de República Dominicana.

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