CONTINUANDO SUS OBRAS, antes de marcharse Jesús nos dejó un encargo.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Juan 14:12

Durante tres intensos años, el Señor Jesús desarrolló Su ministerio con un propósito claro y definido: anunciar las buenas nuevas del Reino y reconciliar al mundo con el Padre celestial. Esa fue Su misión, y nada —ni tentación, ni oposición, ni ataques del enemigo— pudo desenfocarlo.
Antes de entregar Su vida en la cruz, Jesús dio a Sus discípulos una comisión extraordinaria: continuar la obra de la predicación del evangelio. Aunque ya no estaría físicamente con ellos, les aseguró que recibirían un poder sobrenatural: el Espíritu Santo, el Consolador prometido. Con Su ayuda, podrían dar seguimiento al ministerio de Cristo y llegar aún más lejos de lo que Él, en Su ministerio terrenal, alcanzó en tres años (Hechos 1:8).
Jesús vino a la tierra con una misión, y antes de marcharse nos dejó un legado: llevar las buenas nuevas hasta lo último de la tierra. Ese llamado no fue solo para los apóstoles, sino para todo creyente. Tú y yo hemos sido comisionados a continuar Sus obras, a vivir vidas que reflejen a Cristo y a extender Su Reino en cada lugar donde estemos.
El Señor promete respaldar con Su poder todo proyecto, plan u objetivo que busque glorificar Su nombre. Cuando tu vocación, tu trabajo, tus talentos o tus sueños son puestos al servicio del Reino, Dios los transforma en instrumentos de impacto eterno. Como está escrito: Sea que comáis o bebáis, o hagáis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31.
Mensaje de impacto para tu vida hoy:
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Continuar las obras de Cristo es el mayor privilegio y el más alto llamado.
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Todo lo que entregas en las manos de Dios se convierte en semilla de vida eterna.
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El Espíritu Santo te capacita para hacer obras mayores en el nombre de Jesús.
Pon a los pies de Cristo tus proyectos y entrégalos al servicio del Padre. Cuando dependes del Espíritu Santo, tu vida se convierte en un canal de milagros, esperanza y transformación. Jesús lo prometió, y Sus promesas son fieles: “aún mayores harás”.
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